Mark 3:20
“Y agolpóse de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan.”
Mark 3:20 — Reina-Valera 1909
Verse 20 of 35 in Mark chapter 3 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Mark 3 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y OTRA vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio. Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban. Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana. Entonces saliendo los , tomaron consejo con los contra él, para matarle. Mas ús se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud de , y de , Y de , y de , y de la otra parte del án. Y los de alrededor de y de ón, grande multitud, oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron á él. Y dijo á sus discípulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, por causa del gentío, para que no le oprimiesen. Porque había sanado á muchos; de manera que caían sobre él cuantos tenían plagas, por tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el de . Mas él les reñía mucho que no le manifestasen. Y subió al monte, y llamó á sí á los que él quiso; y vinieron á él. Y estableció doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar, Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios: A ón, al cual puso por nombre ; Y á , hijo de , y á hermano de ; y les apellidó , que es, Hijos del trueno; Y á és, y á , y á é, y á , y á ás, y á hijo de , y á , y á ón el , Y á , el que le entregó. Y vinieron á casa. Y agolpóse de nuevo la gente, de modo que ellos ni aun podían comer pan. Y como lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decían: Está fuera de sí. Y los escribas que habían venido de , decían que tenía á , y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede ás echar fuera á ás? Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino. Y si alguna casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa. Y si ás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; antes tiene fin. Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente y entonces saqueará su casa. De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren; Mas cualquiera que blasfemare contra el íritu , no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio. Porque decían: Tiene espíritu inmundo. Vienen después sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole. Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera. Y él les respondió, diciendo: ¿én es mi madre y mis hermanos? Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y hermanos. Porque cualquiera que hiciere la voluntad de , éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.