Matthew 22:14

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.”

Matthew 22:14 — Reina-Valera 1909

Verse 14 of 46 in Matthew chapter 22 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Matthew 22 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y RESPONDIENDO ús, les volvió á hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo bodas á su hijo; Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir. Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas. Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios; Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron. Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad. Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran dignos. Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre no vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca. Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. Entonces, idos los , consultaron cómo le tomarían en alguna palabra. Y envían á él los discípulos de ellos, con los , diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de , y que no te curas de nadie, porque no tienes acepción de persona de hombres. Dinos pues, ¿qué te parece? ¿es lícito dar tributo á César, ó no? Mas ús, entendida la malicia de ellos, les dice: ¿ qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dice: ¿Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito? Dícenle: De César. Y díceles: Pagad pues á César lo que es de César, y á lo que es de . Y oyendo esto, se maravillaron; y dejándole se fueron. Aquel día llegaron á él los , que dicen no haber resurrección, y le preguntaron, Diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y despertará simiente á su hermano. Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete. Y después de todos murió también la mujer. En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron. Entonces respondiendo ús, les dijo: Erráis ignorando las , y el poder de . Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de en el cielo. Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por , que dice: Yo soy el de , y el de , y el de ? Dios no es de muertos, sino de vivos. Y oyendo esto las gentes, estaban atónitas de su doctrina. Entonces los , oyendo que había cerrado la boca á los , se juntaron á una. Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole y diciendo: Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y ús le dijo: Amarás al Señor tu de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Y estando juntos los , Jesús les preguntó, Diciendo: ¿Qué os parece del ? ¿de quién es ? Dícenle: De . El les dice: ¿ cómo en íritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si le llama Señor, ¿cómo es su ? Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

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