Numbers 11:21

“Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de á pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y tú dices: Les daré carne, y comerán el tiempo de un mes.”

Numbers 11:21 — Reina-Valera 1909

Verse 21 of 35 in Numbers chapter 11 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Numbers 11 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y ACONTECIÓ que el pueblo se quejó á oídos de á: y oyólo á, y enardecióse su furor, y encendióse en ellos fuego de á y consumió el un cabo del campo. Entonces el pueblo dió voces á és, y és oró á á, y soterróse el fuego. Y llamó á aquel lugar ; porque el fuego de á se encendió en ellos. Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de , y dijeron: ¡én nos diera á comer carne! Nos acordamos del pescado que comí en de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos: Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos. Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bdelio. Derramábase el pueblo, y recogían, y molían en molinos, ó majaban en morteros, y lo cocían en caldera, ó hacían de él tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo. Y cuando descendía el rocío sobre el real de noche, el maná descendía de sobre él. Y oyó és al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de á se encendió en gran manera; también pareció mal á és. Y dijo és á á: ¿ qué has hecho mal á tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? ¿í yo á todo este pueblo? ¿engendrélo yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, á la tierra de la cual juraste á sus padres? ¿De dónde tengo yo carne para dar á todo este pueblo? porque lloran á mí, diciendo: Danos carne que comamos. No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en ía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal. Entonces á dijo á és: Júntame setenta varones de los ancianos de , que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y esperen allí contigo. Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. Empero dirás al pueblo: Santificaos para mañana, y comeréis carne: pues que habéis llorado en oídos de á, diciendo: ¡én nos diera á comer carne! ¡cierto mejor nos iba en ! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días; Sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto menospreciasteis á á que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿ qué salimos acá de ? Entonces dijo és: Seiscientos mil de á pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y tú dices: Les daré carne, y comerán el tiempo de un mes. ¿Se han de degollar para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿ó se juntarán para ellos todos los peces de la mar para que tengan abasto? Entonces á respondió á és: ¿ acortado la mano de á? ahora verás si te sucede mi dicho, ó no. Y salió és, y dijo al pueblo las palabras de á: y juntó los setenta varones de los ancianos del pueblo, é hízolos estar alrededor del tabernáculo. Entonces á descendió en la nube, y hablóle; y tomó del espíritu que estaba en él, y púsolo en los setenta varones ancianos; y fué que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. Y habían quedado en el campo dos varones, llamado el uno y el otro , sobre los cuales también reposó el espíritu: estaban estos entre los escritos, mas no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campo. Y corrió un mozo, y dió aviso á és, y dijo: Eldad y profetizan en el campo. Entonces respondió é hijo de , ministro de és, uno de sus mancebos, y dijo: Señor mío és, impídelos. Y és le respondió: ¿ tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de á fuesen profetas, que á pusiera su espíritu sobre ellos. Y recogióse és al campo, él y los ancianos de . Y salió un viento de á, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra. Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en derredor del campo. Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese mascada, cuando el furor de á se encendió en el pueblo, é hirió á al pueblo con una muy grande plaga. Y llamó el nombre de aquel lugar -hattaavah, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso. De -hattaavah movió el pueblo á , y pararon en .

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