Numbers 22:23
“Y el asna vió al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, é iba por el campo. Entonces hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino.”
Numbers 22:23 — Reina-Valera 1909
Verse 23 of 41 in Numbers chapter 22 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Numbers 22 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y MOVIERON los hijos de , y asentaron en los campos de , de esta parte del án de ó. Y vió , hijo de , todo lo que había hecho al . Y temió mucho á causa del pueblo que era mucho; y angustióse á causa de los hijos de . Y dijo á los ancianos de án: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y , hijo de , era entonces rey de . Por tanto envió mensajeros á hijo de , á , que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de , y he aquí cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí: Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. Y fueron los ancianos de , y los ancianos de án, con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron á , y le dijeron las palabras de . Y él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os referiré las palabras, como á me hablare. Así los príncipes de se quedaron con . Y vino á , y díjole: ¿Qué varones son estos que están contigo? Y respondió á : Balac hijo de , rey de , ha enviado á mí diciendo: He aquí este pueblo que ha salido de , cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear con él, y echarlo. Entonces dijo á : No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito. Así se levantó por la mañana, y dijo á los príncipes de : Volveos á vuestra tierra, porque á no me quiere dejar ir con vosotros. Y los príncipes de se levantaron, y vinieron á , y dijeron: no quiso venir con nosotros. Y tornó á enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros. Los cuales vinieron á , y dijéronle: Así dice , hijo de : Ruégote que no dejes de venir á mí: Porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me dijeres: ven pues ahora, maldíceme á este pueblo. Y respondió, y dijo á los siervos de : Aunque me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de á mi , para hacer cosa chica ni grande. Ruégoos por tanto ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve á decir á. Y vino á de noche, y díjole: Si vinieren á llamarte hombres, levántate y ve con ellos: empero harás lo que yo te dijere. Así se levantó por la mañana, y cinchó su asna, y fué con los príncipes de . Y el furor de se encendió porque él iba; y el ángel de á se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos mozos suyos. Y el asna vió al ángel de á, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, é iba por el campo. Entonces hirió al asna para hacerla volver al camino. Mas el ángel de á se puso en una senda de viñas que tenía pared de una parte y pared de otra. Y viendo el asna al ángel de á, pegóse á la pared, y apretó contra la pared el pie de : y él volvió á herirla. Y el ángel de á pasó más allá, y púsose en una angostura, donde no había camino para apartarse ni á diestra ni á siniestra. Y viendo el asna al ángel de á, echóse debajo de : y enojóse , é hirió al asna con el palo. Entonces á abrió la boca al asna, la cual dijo á : ¿Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces? Y respondió al asna: Porque te has burlado de mí: ¡ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! Y el asna dijo á : ¿No soy yo tu asna? sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado á hacerlo así contigo? Y él respondió: No. Entonces á abrió los ojos á , y vió al ángel de á que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y hizo reverencia, é inclinóse sobre su rostro. Y el ángel de á le dijo: ¿ qué has herido tu asna estas tres veces? he aquí yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de mí: El asna me ha visto, y hase apartado luego de delante de mí estas tres veces: y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría á ti, y á ella dejaría viva. Entonces dijo al ángel de á: He pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Y el ángel de á dijo á : Ve con esos hombres: empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así fué con los príncipes de . Y oyendo que venía, salió á recibirlo á la ciudad de , que está junto al término de ón, que es el cabo de los confines. Y dijo á : ¿No envié yo á ti á llamarte? ¿por qué no has venido á mí? ¿no puedo yo honrarte? Y respondió á : He aquí yo he venido á ti: mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que pusiere en mi boca, esa hablaré. Y fué con , y vinieron á la ciudad de . Y hizo matar bueyes y ovejas, y envió á , y á los príncipes que estaban con él. Y el día siguiente tomó á , é hízolo subir á los altos de , y desde allí vió la extremidad del pueblo.