Obadiah 1:4
“Si te encaramares como águila, y si entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.”
Obadiah 1:4 — Reina-Valera 1909
Verse 4 of 21 in Obadiah chapter 1 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Obadiah 1 — full chapter (Reina-Valera 1909)
VISIÓN de ías. El Señor á ha dicho así cuanto á : Oído hemos el pregón de á, y mensajero es enviado á las gentes. Levantaos, y levantémonos contra ella en batalla. He aquí, pequeño te he hecho entre las gentes; abatido eres tú en gran manera. La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿én me derribará á tierra? Si te encaramares como águila, y si entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice á. Si ladrones vinieran á ti, ó robadores de noche (¡cómo has sido destruído!) ¿no hurtaran lo que les bastase? Pues si entraran á ti vendimiadores, aun dejaran algún rebusco. ¡Cómo fueron escudriñadas las cosas de ú! sus cosas escondidas fueron buscadas. Hasta el término te hicieron llegar todos tus aliados; te han engañado tus pacíficos, prevalecieron contra ti; los que comían tu pan, pusieron el lazo debajo de ti: no hay en él entendimiento. ¿No haré que perezcan en aquel día, dice á, los sabios de , y la prudencia del monte de ú? Y tus valientes, oh án, serán quebrantados; porque todo hombre será talado del monte de ú por el estrago. Por la injuria de tu hermano te cubrirá vergüenza, y serás talado para siempre. El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y los extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre , tú también eras como uno de ellos. Pues no debiste tú estar mirando en el día de tu hermano, el día en que fué extrañado: no te habías de haber alegrado de los hijos de á en el día que se perdieron, ni habías de ensanchar tu boca en el día de la angustia: No habías de haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no habías tú de haber mirado su mal el día de su quebranto, ni haber echado mano á sus bienes el día de su calamidad. Tampoco habías de haberte parado en las encrucijadas, para matar los que de ellos escapasen; ni habías tú de haber entregado los que quedaban en el día de angustia. Porque cercano está el día de á sobre todas las gentes: como tú hiciste se hará contigo: tu galardón volverá sobre tu cabeza. De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán todas las gentes de continuo; beberán, y engullirán, y serán como si no hubieran sido. Mas en el monte de Sión habrá salvamento, y será santidad, y la casa de , poseerá sus posesiones. Y la casa de será fuego, y la casa de é será llama, y la casa de ú estopa, y los quemarán, y los consumirán; ni aun reliquia quedará en la casa de ú, porque á lo habló. Y los del mediodía poseerán el monte de ú, y los llanos de los ; poseerán también los campos de , y los campos de ; y ín á . Y los cautivos de aqueste ejército de los hijos de poseerán lo de los hasta ; y los cautivos de , que están en , poseerán las ciudades del mediodía. Y vendrán salvadores al monte de Sión para juzgar al monte de ú; y el reino será de á.