Psalms 18:4
“Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.”
Psalms 18:4 — Reina-Valera 1909
Verse 4 of 50 in Psalms chapter 18 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Psalms 18 — full chapter (Reina-Valera 1909)
AMARTE he, oh á, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. Invocaré á á, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos. Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte. En mi angustia invoqué á á, y clamé á mi : él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos. Y la tierra fué conmovida y tembló; y moviéronse los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él. Humo subió de su nariz, y de su boca consumidor fuego; carbones fueron por él encendidos. Y bajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies. Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento. Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes. Y tronó en los cielos á, y el ísimo dió su voz; granizo y carbones de fuego. Y envió sus saetas, y desbaratólos; y echó relámpagos, y los destruyó. Y aparecieron las honduras de las aguas, y descubriéronse los cimientos del mundo, á tu reprensión, oh á, por el soplo del viento de tu nariz. Envió desde lo alto; tomóme, sacóme de las muchas aguas. Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo. Asaltáronme en el día de mi quebranto: mas á fué mi apoyo. Y sacóme á anchura: libróme, porque se agradó de mí. Hame pagado á conforme á mi justicia: conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto. Porque yo he guardado los caminos de á, y no me aparté impíamente de mi . Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos. Y fuí íntegro para con él, y cauteléme de mi maldad. Pagóme pues á conforme á mi justicia; conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso. Y tú salvarás al pueblo humilde, y humillarás los ojos altivos. Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi alumbrará mis tinieblas. Porque contigo desharé ejércitos; y con mi asaltaré muros. Dios, perfecto su camino: es acendrada la palabra de á: escudo es á todos los que en él esperan. Porque ¿qué hay fuera de á? ¿y qué fuerte fuera de nuestro ? Dios es el que me ciñe de fuerza, é hizo perfecto mi camino; Quien pone mis pies como pies de ciervas, é hízome estar sobre mis alturas; Quien enseña mis manos para la batalla, y será quebrado con mis brazos el arco de acero. Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado. Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y no titubearon mis rodillas. Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, y no volví hasta acabarlos. Helos herido, y no podrán levantarse: cayeron debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí. Y dísteme la cerviz de mis enemigos, y destruí á los que me aborrecían. Clamaron, y no hubo quien salvase: aun á á, mas no los oyó. Y molílos como polvo delante del viento; esparcílos como lodo de las calles. Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes: pueblo que yo no conocía, me sirvió. Así que hubo oído, me obedeció; los hijos de extraños me mintieron; Los extraños flaquearon, y tuvieron miedo desde sus encerramientos. Viva á, y sea bendita mi roca; y ensalzado sea el de mi salud: El que me da las venganzas, y sujetó pueblos á mí. Mi libertador de mis enemigos: hicísteme también superior de mis adversarios; librásteme de varón violento. Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh á, y cantaré á tu nombre. El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia á su ungido, á y á su simiente, para siempre.