Revelation 1:19
“Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas:”
Revelation 1:19 — Reina-Valera 1909
Verse 19 of 20 in Revelation chapter 1 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Revelation 1 — full chapter (Reina-Valera 1909)
LA revelación de , que le dió, para manifestar á sus siervos las cosas que deben suceder presto; y la declaró, enviándola por su ángel á su siervo, El cual ha dado testimonio de la palabra de , y del testimonio de , y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo está cerca. Juan á las siete iglesias que están en : Gracia sea con vosotros, y paz del que es y que era y que ha de venir, y de los siete íritus que están delante de su trono; Y de , el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre, Y nos ha hecho reyes y sacerdotes para y su ; á él sea gloria é imperio para siempre jamás. Amén. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobre él. Así sea. Amén. Yo soy el y la , principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el . Yo , vuestro hermano, y participante en la tribulación y en el reino, y en la paciencia de , estaba en la isla que es llamada , por la palabra de y el testimonio de . Yo fuí en el íritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, Que decía: Yo soy el y , el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo á las siete iglesias que están en ; á , y á , y á Pérgamo, y á , y á , y á , y á . Y me volví á ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro; Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro. Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos como llama de fuego; Y sus pies semejantes al latón fino, ardientes como en un horno; y su voz como ruido de muchas aguas. Y tenía en su diestra siete estrellas: y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Y cuando yo le vi, caí como muerto á sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último; Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte: Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas: El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.