Romans 8:2
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”
Romans 8:2 — Reina-Valera 1909
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Romans 8 — full chapter (Reina-Valera 1909)
AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en ús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu. Porque la ley del íritu de vida en ús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su en semejanza de carne de pecado, y á causa del pecado, condenó al pecado en la carne; Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu. Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu. Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz: Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra ; porque no se sujeta á la ley de , ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar á . Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el íritu de mora en vosotros. Y si alguno no tiene el íritu de , el tal no es de él. Empero si está en vosotros, el cuerpo á la verdad está muerto á causa del pecado; mas el espíritu vive á causa de la justicia. Y si el íritu de aquel que levantó de los muertos á ús mora en vosotros, el que levantó á ús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su íritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne: Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el íritu de , los tales son hijos de . Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre. Porque el mismo íritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de . Y si hijos, también herederos; herederos de , y coherederos de ; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada. Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de . Porque las criaturas sujetas fueron á vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza, Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de . Porque sabemos que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora. Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del íritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es á saber, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿á qué esperarlo? Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos. Y asimismo también el íritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo íritu pide por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del íritu, porque conforme á la voluntad de , demanda por los santos. Y sabemos que á los que á aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados. Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su , para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó. ¿ qué diremos á esto? Si por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que aun á su propio no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿én acusará á los escogidos de ? Dios es el que justifica. ¿én es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de , el que también intercede por nosotros. ¿én nos apartará del amor de ? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de , que es en ús Señor nuestro.