Ruth 2:6
“Y el criado, sobrestante de los segadores, respondió y dijo: Es la moza de Moab, que volvió con Noemi de los campos de Moab;”
Ruth 2:6 — Reina-Valera 1909
Verse 6 of 23 in Ruth chapter 2 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Ruth 2 — full chapter (Reina-Valera 1909)
Y TENÍA un pariente de su marido, varón poderoso y de hecho, de la familia de , el cual se llamaba . Y la dijo á : Ruégote que me dejes ir al campo, y cogeré espigas en pos de aquel á cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía. Fué pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores: y aconteció por ventura, que la suerte del campo era de , el cual era de la parentela de . Y he aquí que vino de -lehem, y dijo á los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga. Y dijo á su criado el sobrestante de los segadores: ¿Cúya es esta moza? Y el criado, sobrestante de los segadores, respondió y dijo: Es la moza de , que volvió con de los campos de ; Y ha dicho: Ruégote que me dejes coger y juntar tras los segadores entre las gavillas: entró pues, y está desde por la mañana hasta ahora, menos un poco que se detuvo en casa. Entonces dijo á : Oye, hija mía, no vayas á espigar á otro campo, ni pases de aquí: y aquí estarás con mis mozas. Mira bien al campo que segaren, y síguelas: porque yo he mandado á los mozos que no te toquen. Y si tuvieres sed, ve á los vasos, y bebe del agua que sacaren los mozos. Ella entonces bajando su rostro inclinóse á tierra, y díjole: ¿ qué he hallado gracia en tus ojos para que tú me reconozcas, siendo yo extranjera? Y respondiendo , díjole: Por cierto se me ha declarado todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando á tu padre y á tu madre y la tierra donde naciste, has venido á pueblo que no conociste antes. Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por á de , que has venido para cubrirte debajo de sus alas. Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, no siendo yo como una de tus criadas. Y le dijo á la hora de comer: Allégate aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y sentóse ella junto á los segadores, y él le dió del potaje, y comió hasta que se hartó y le sobró. Levantóse luego para espigar. Y mandó á sus criados, diciendo: Coja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis; Antes echaréis á sabiendas de los manojos, y la dejaréis que coja, y no la reprendáis. Y espigó en el campo hasta la tarde, y desgranó lo que había cogido, y fué como un epha de cebada. Y tomólo, y vínose á la ciudad; y su suegra vió lo que había cogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de harta, y dióselo. Y díjole su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? bendito sea el que te ha reconocido. Y ella declaró á su suegra lo que le había acontecido con aquél, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es . Y dijo á su nuera: Sea él bendito de á, pues que no ha rehusado á los vivos la benevolencia que tuvo para con los finados. Díjole después : Nuestro pariente es aquel varón, y de nuestros redentores es. Y dijo: A más de esto me ha dicho: Júntate con mis criados, hasta que hayan acabado toda mi siega. Y respondió á su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, que no que te encuentren en otro campo. Estuvo pues junta con las mozas de espigando, hasta que la siega de las cebadas y la de los trigos fué acabada; mas con su suegra habitó.