Zechariah 11:4
“Así ha dicho Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza;”
Zechariah 11:4 — Reina-Valera 1909
Verse 4 of 17 in Zechariah chapter 11 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
Zechariah 11 — full chapter (Reina-Valera 1909)
OH Líbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros. Aulla, oh haya, porque el cedro cayó, porque los magníficos son talados. Aullad, alcornoques de án, porque el fuerte monte es derribado. Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de bramidos de cachorros de leones, porque la soberbia del án es destruída. Así ha dicho á mi : Apacienta las ovejas de la matanza; A las cuales mataban sus compradores, y no se tenían por culpables; y el que las vendía, decía: Bendito sea á, que he enriquecido; ni sus pastores tenían piedad de ellas. Por tanto, no más tendré piedad de los moradores de la tierra, dice á: porque he aquí, yo entregaré los hombres, cada cual en mano de su compañero, y en mano de su rey; y quebrantarán la tierra, y yo no libraré de sus manos. Apacenté pues las ovejas de la matanza, es á saber, los pobres del rebaño. Y me tomé dos cayados; al uno puse por nombre , y al otro ; y apacenté las ovejas. E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angustió por ellos, y también el alma de ellos me aborreció á mí. Y dije: No os apacentaré; la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera. Tomé luego mi cayado , y quebrélo, para deshacer mi pacto que concerté con todos los pueblos. Y fué deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miran á mí, que era palabra de á. Y díjeles: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron para mi salario treinta piezas de plata. Y díjome á: Echalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tomé las treinta piezas de plata, y echélas en la casa de á al tesorero. Quebré luego el otro mi cayado , para romper la hermandad entre á é . Y díjome á: Toma aún el hato de un pastor insensato; Porque he aquí, yo levanto pastor en la tierra, que no visitará las perdidas, no buscará la pequeña, no curará la perniquebrada, ni llevará la cansada á cuestas; sino que se comerá la carne de la gruesa, y romperá sus uñas. Mal haya el pastor de nada, que deja el ganado. Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: del todo se secará su brazo, y enteramente será su ojo derecho oscurecido.