1 Kings 8:16
“Desde el día que saqué mi pueblo Israel de Egipto, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí á David para que presidiese en mi pueblo Israel.”
1 Kings 8:16 — Reina-Valera 1909
Verse 16 of 66 in 1 Kings chapter 8 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
1 thread runs through this chapter
1 Kings 8 — full chapter (Reina-Valera 1909)
ENTONCES juntó ón los ancianos de , y á todas las cabezas de las tribus, y á los príncipes de las familias de los hijos de , al rey ón en para traer el arca del pacto de á de la ciudad de , que es Sión. Y se juntaron al rey ón todos los varones de en el mes de , que es el mes séptimo, en el día solemne. Y vinieron todos los ancianos de , y los sacerdotes tomaron el arca. Y llevaron el arca de á, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que estaban en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y . Y el rey ón, y toda la congregación de que á él se había juntado, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar. Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de á en su lugar, en el oráculo de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima. E hicieron salir las varas; que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el santuario delante del oráculo, mas no se veían desde afuera: y así se quedaron hasta hoy. En el arca ninguna cosa había más de las dos tablas de piedra que había allí puesto és en , donde á hizo la alianza con los hijos de , cuando salieron de la tierra de . Y como los sacerdotes salieron del santuario, la nube hinchió la casa de á. Y los sacerdotes no pudieron estar para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de á había henchido la casa de á. Entonces dijo ón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad. Yo he edificado casa por morada para ti, asiento en que tú habites para siempre. Y volviendo el rey su rostro, bendijo á toda la congregación de ; y toda la congregación de estaba en pie. Y dijo: Bendito sea á de , que habló de su boca á mi padre, y con su mano lo ha cumplido, diciendo: Desde el día que saqué mi pueblo de , no he escogido ciudad de todas las tribus de para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí á para que presidiese en mi pueblo . Y mi padre tuvo en el corazón edificar casa al nombre de á de . Mas á dijo á mi padre: Cuanto á haber tú tenido en el corazón edificar casa á mi nombre, bien has hecho en tener tal voluntad; Empero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa á mi nombre. Y á ha verificado su palabra que había dicho; que me he levantado yo en lugar de mi padre, y heme sentado en el trono de , como á había dicho, y he edificado la casa al nombre de á de . Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de á, que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de . Púsose luego ón delante del altar de á, en presencia de toda la congregación de , y extendiendo sus manos al cielo, Dijo: Jehová de , no hay como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón; Que has guardado á tu siervo mi padre lo que le dijiste: dijístelo con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como aparece este día. Ahora pues, Jehová de , cumple á tu siervo mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de , con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú has delante de mí andado. Ahora pues, oh de , verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo mi padre. Empero ¿es verdad que haya de morar sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh á mío, oyendo propicio el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo hará en este lugar. Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo ; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones. Cuando alguno hubiere pecado contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; Tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás á tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme á su justicia. Cuando tu pueblo hubiere caído delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y á ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren y suplicaren en esta casa; Oyelos tú en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo , y vuélvelos á la tierra que diste á sus padres. Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido; Tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo , enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste á tu pueblo por heredad. Cuando en la tierra hubiere hambre, ó pestilencia, ó tizoncillo, ó niebla, ó langosta, ó pulgón: si sus enemigos los tuvieren cercados en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga ó enfermedad que sea; Toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, ó todo tu pueblo , cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazón, y extendiere sus manos á esta casa; Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y perdonarás, y obrarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, cuyo corazón tú conoces; (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres;) Para que te teman todos los días que vivieren sobre la haz de la tierra que tú diste á nuestros padres. Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo , que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu nombre, (Porque oirán de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido;) y viniere á orar á esta casa; Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y harás conforme á todo aquello por lo cual el extranjero hubiere á ti clamado: para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo , y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué. Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á á hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué á tu nombre, Tú oirás en los cielos su oración y su súplica, y les harás derecho. Si hubieren pecado contra ti, (porque no hay hombre que no peque) y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven á tierra enemiga, sea lejos ó cerca, Y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren á ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad; Y si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren á ti hacia su tierra, que tú diste á sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado á tu nombre; Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, su oración y su súplica, y les harás derecho; Y perdonarás á tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se habrán contra ti rebelado; y harás que hayan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos: Porque ellos son tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de , de en medio del horno de hierro. Que tus ojos estén abiertos á la oración de tu siervo, y á la plegaria de tu pueblo , para oirlos en todo aquello por lo que te invocaren: Pues que tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de és tu siervo, cuando sacaste á nuestros padres de , oh Señor á. Y fué, que como acabó ón de hacer á á toda esta oración y súplica, levantóse de estar de rodillas delante del altar de á con sus manos extendidas al cielo; Y puesto en pie, bendijo á toda la congregación de , diciendo en voz alta: Bendito sea á, que ha dado reposo á su pueblo , conforme á todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por és su siervo, ha faltado. Sea con nosotros á nuestro , como fué con nuestros padres; y no nos desampare, ni nos deje; Incline nuestro corazón hacia sí, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, los cuales mandó á nuestros padres. Y que estas mis palabras con que he orado delante de á, estén cerca de á nuestro de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo, y de su pueblo , cada cosa en su tiempo; A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que á es , y que no hay otro. Sea pues perfecto vuestro corazón para con á nuestro , andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el día de hoy. Entonces el rey, y todo con él, sacrificaron víctimas delante de á. Y sacrificó ón por sacrificios pacíficos, los cuales ofreció á á, veinte y dos mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de la casa de á. Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio que estaba delante de la casa de á: porque ofreció allí los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos; por cuanto el altar de bronce que estaba delante de á era pequeño, y no cupieran en él los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos. En aquel tiempo ón hizo fiesta, y con él todo , una grande congregación, desde como entran en hasta el río de , delante de á nuestro , por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días. Y el octavo día despidió al pueblo: y ellos bendiciendo al rey, se fueron á sus estancias alegres y gozosos de corazón por todos los beneficios que á había hecho á su siervo, y á su pueblo .