1 Kings 8:4
“Y llevaron el arca de Jehová, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que estaban en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y Levitas.”
1 Kings 8:4 — Reina-Valera 1909
Verse 4 of 66 in 1 Kings chapter 8 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.
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1 Kings 8 — full chapter (Reina-Valera 1909)
ENTONCES juntó ón los ancianos de , y á todas las cabezas de las tribus, y á los príncipes de las familias de los hijos de , al rey ón en para traer el arca del pacto de á de la ciudad de , que es Sión. Y se juntaron al rey ón todos los varones de en el mes de , que es el mes séptimo, en el día solemne. Y vinieron todos los ancianos de , y los sacerdotes tomaron el arca. Y llevaron el arca de á, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que estaban en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y . Y el rey ón, y toda la congregación de que á él se había juntado, estaban con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar. Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de á en su lugar, en el oráculo de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima. E hicieron salir las varas; que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el santuario delante del oráculo, mas no se veían desde afuera: y así se quedaron hasta hoy. En el arca ninguna cosa había más de las dos tablas de piedra que había allí puesto és en , donde á hizo la alianza con los hijos de , cuando salieron de la tierra de . Y como los sacerdotes salieron del santuario, la nube hinchió la casa de á. Y los sacerdotes no pudieron estar para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de á había henchido la casa de á. Entonces dijo ón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad. Yo he edificado casa por morada para ti, asiento en que tú habites para siempre. Y volviendo el rey su rostro, bendijo á toda la congregación de ; y toda la congregación de estaba en pie. Y dijo: Bendito sea á de , que habló de su boca á mi padre, y con su mano lo ha cumplido, diciendo: Desde el día que saqué mi pueblo de , no he escogido ciudad de todas las tribus de para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí á para que presidiese en mi pueblo . Y mi padre tuvo en el corazón edificar casa al nombre de á de . Mas á dijo á mi padre: Cuanto á haber tú tenido en el corazón edificar casa á mi nombre, bien has hecho en tener tal voluntad; Empero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa á mi nombre. Y á ha verificado su palabra que había dicho; que me he levantado yo en lugar de mi padre, y heme sentado en el trono de , como á había dicho, y he edificado la casa al nombre de á de . Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de á, que él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de . Púsose luego ón delante del altar de á, en presencia de toda la congregación de , y extendiendo sus manos al cielo, Dijo: Jehová de , no hay como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón; Que has guardado á tu siervo mi padre lo que le dijiste: dijístelo con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como aparece este día. Ahora pues, Jehová de , cumple á tu siervo mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de , con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú has delante de mí andado. Ahora pues, oh de , verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo mi padre. Empero ¿es verdad que haya de morar sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh á mío, oyendo propicio el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo hará en este lugar. Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo ; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones. Cuando alguno hubiere pecado contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; Tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás á tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme á su justicia. Cuando tu pueblo hubiere caído delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y á ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren y suplicaren en esta casa; Oyelos tú en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo , y vuélvelos á la tierra que diste á sus padres. Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido; Tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo , enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste á tu pueblo por heredad. Cuando en la tierra hubiere hambre, ó pestilencia, ó tizoncillo, ó niebla, ó langosta, ó pulgón: si sus enemigos los tuvieren cercados en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga ó enfermedad que sea; Toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, ó todo tu pueblo , cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazón, y extendiere sus manos á esta casa; Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y perdonarás, y obrarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, cuyo corazón tú conoces; (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres;) Para que te teman todos los días que vivieren sobre la haz de la tierra que tú diste á nuestros padres. Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo , que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu nombre, (Porque oirán de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido;) y viniere á orar á esta casa; Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y harás conforme á todo aquello por lo cual el extranjero hubiere á ti clamado: para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo , y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué. Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á á hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué á tu nombre, Tú oirás en los cielos su oración y su súplica, y les harás derecho. Si hubieren pecado contra ti, (porque no hay hombre que no peque) y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven á tierra enemiga, sea lejos ó cerca, Y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren á ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad; Y si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren á ti hacia su tierra, que tú diste á sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado á tu nombre; Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, su oración y su súplica, y les harás derecho; Y perdonarás á tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se habrán contra ti rebelado; y harás que hayan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos: Porque ellos son tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de , de en medio del horno de hierro. Que tus ojos estén abiertos á la oración de tu siervo, y á la plegaria de tu pueblo , para oirlos en todo aquello por lo que te invocaren: Pues que tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de és tu siervo, cuando sacaste á nuestros padres de , oh Señor á. Y fué, que como acabó ón de hacer á á toda esta oración y súplica, levantóse de estar de rodillas delante del altar de á con sus manos extendidas al cielo; Y puesto en pie, bendijo á toda la congregación de , diciendo en voz alta: Bendito sea á, que ha dado reposo á su pueblo , conforme á todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por és su siervo, ha faltado. Sea con nosotros á nuestro , como fué con nuestros padres; y no nos desampare, ni nos deje; Incline nuestro corazón hacia sí, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, los cuales mandó á nuestros padres. Y que estas mis palabras con que he orado delante de á, estén cerca de á nuestro de día y de noche, para que él proteja la causa de su siervo, y de su pueblo , cada cosa en su tiempo; A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que á es , y que no hay otro. Sea pues perfecto vuestro corazón para con á nuestro , andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el día de hoy. Entonces el rey, y todo con él, sacrificaron víctimas delante de á. Y sacrificó ón por sacrificios pacíficos, los cuales ofreció á á, veinte y dos mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de la casa de á. Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio que estaba delante de la casa de á: porque ofreció allí los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos; por cuanto el altar de bronce que estaba delante de á era pequeño, y no cupieran en él los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacíficos. En aquel tiempo ón hizo fiesta, y con él todo , una grande congregación, desde como entran en hasta el río de , delante de á nuestro , por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días. Y el octavo día despidió al pueblo: y ellos bendiciendo al rey, se fueron á sus estancias alegres y gozosos de corazón por todos los beneficios que á había hecho á su siervo, y á su pueblo .