2 Chronicles 20:24

“Y luego que vino Judá á la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud; mas he aquí yacían ellos en tierra muertos, que ninguno había escapado.”

2 Chronicles 20:24 — Reina-Valera 1909

Verse 24 of 37 in 2 Chronicles chapter 20 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

2 Chronicles 20 — full chapter (Reina-Valera 1909)

PASADAS estas cosas, aconteció que los hijos de y de ón, y con ellos otros de los , vinieron contra á la guerra. Y acudieron, y dieron aviso á , diciendo: Contra ti viene una grande multitud de la otra parte de la mar, y de la ; y he aquí ellos están en ón-, que es . Entonces él tuvo temor; y puso su rostro para consultar á á, é hizo pregonar ayuno á todo á. Y juntáronse los de á para pedir socorro á á: y también de todas las ciudades de á vinieron á pedir á á. Púsose entonces en pie en la reunión de á y de , en la casa de á, delante del atrio nuevo; Y dijo: Jehová de nuestros padres, ¿no eres tú en los cielos, y te enseñoreas en todos los reinos de las ? ¿no está en tu mano tal fuerza y potencia, que no hay quien te resista? Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de aquesta tierra delante de tu pueblo , y la diste á la simiente de tu amigo para siempre? Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario á tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre nosotros, ó espada de castigo, ó pestilencia, ó hambre, presentarnos hemos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y de nuestras tribulaciones clamaremos á ti, y tú nos oirás y salvarás. Ahora pues, he aquí los hijos de ón y de , y los del monte de , á la tierra de los cuales no quisiste que pasase cuando venían de la tierra de , sino que se apartasen de ellos, y no los destruyesen; He aquí ellos nos el pago, viniendo á echarnos de tu heredad, que tú nos diste á poseer. ¡Oh nuestro! ¿no los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos lo que hemos de hacer, mas á ti volvemos nuestros ojos. Y todo á estaba en pie delante de á, con sus niños, y sus mujeres, y sus hijos. Y estaba allí hijo de ârías, hijo de ías, hijo de , hijo de ías, Levita de los hijos de , sobre el cual vino el espíritu de á en medio de la reunión; Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de , y tú, rey . Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta tan grande multitud; porque no es vuestra la guerra, sino de . Mañana descenderéis contra ellos: he aquí que ellos subirán por la cuesta de , y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de . No habrá para qué vosotros peleéis en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salud de á con vosotros. Oh á y , no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que á será con vosotros. Entonces se inclinó rostro por tierra, y asimismo todo á y los moradores de se postraron delante de á, y adoraron á á. Y levantáronse los de los hijos de y de los hijos de é, para alabar á á el de á grande y alta voz. Y como se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de . Y mientras ellos salían, Josaphat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de . Creed á á vuestro , y seréis seguros; creed á sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso á algunos que cantasen á á, y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras que salía la gente armada, y dijesen: Glorificad á á, porque su misericordia es para siempre. Y como comenzaron con clamor y con alabanza, puso á contra los hijos de ón, de , y del monte de , las emboscadas de ellos mismos que venían contra á, y matáronse los unos á los otros: Pues los hijos de ón y se levantaron contra los del monte de , para matarlos y destruirlos; y como hubieron acabado á los del monte de , cada cual ayudó á la destrucción de su compañero. Y luego que vino á á la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud; mas he aquí yacían ellos en tierra muertos, que ninguno había escapado. Viniendo entonces y su pueblo á despojarlos, hallaron en ellos muchas riquezas entre los cadáveres, así vestidos como preciosos enseres, los cuales tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días duró el despojo, porque era mucho. Y al cuarto día se juntaron en el valle de ; porque allí bendijeron á á, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de , hasta hoy. Y todo á y los de , y á la cabeza de ellos, volvieron para tornarse á con gozo, porque á les había dado gozo de sus enemigos. Y vinieron á con salterios, arpas, y bocinas, á la casa de á. Y fué el pavor de sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que á había peleado contra los enemigos de . Y el reino de tuvo reposo; porque su le dió reposo de todas partes. Así reinó sobre á: de treinta y cinco años era cuando comenzó á reinar, y reinó veinte y cinco años en . El nombre de su madre fué , hija de . Y anduvo en el camino de su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto en los ojos de á. Con todo eso los altos no eran quitados; que el pueblo aun no había enderezado su corazón al de sus padres. Lo demás de los hechos de , primeros y postreros, he aquí están escritos en las palabras de ú hijo de , del cual es hecha mención en el libro de los reyes de . Pasadas estas cosas, Josaphat rey de á trabó amistad con ôzías rey de , el cual fué dado á la impiedad: E hizo con él compañía para aparejar navíos que fuesen á ; y construyeron los navíos en -geber. Entonces hijo de de , profetizó contra , diciendo: Por cuanto has hecho compañía con ôzías, Jehová destruirá tus obras. Y los navíos se rompieron, y no pudieron ir á .

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