Acts 21:29

“Porque antes habían visto con él en la ciudad á Trófimo, Efesio, al cual pensaban que Pablo había metido en el templo.”

Acts 21:29 — Reina-Valera 1909

Verse 29 of 40 in Acts chapter 21 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Acts 21 — full chapter (Reina-Valera 1909)

Y HABIENDO partido de ellos, navegamos y vinimos camino derecho á , y al día siguiente á , y de allí á Pátara. Y hallando un barco que pasaba á , nos embarcamos, y partimos. Y como avistamos á , dejándola á mano izquierda, navegamos á , y vinimos á : porque el barco había de descargar allí su carga. Y nos quedamos allí siete días, hallados los discípulos, los cuales decían á por íritu, que no subiese á . Y cumplidos aquellos días, salimos acompañándonos todos, con sus mujeres é hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la ribera, oramos. Y abrazándonos los unos á los otros, subimos al barco, y ellos se volvieron á sus casas. Y nosotros, cumplida la navegación, vinimos de á ; y habiendo saludado á los hermanos, nos quedamos con ellos un día. Y otro día, partidos y los que con él estábamos, vinimos á : y entrando en casa de el evangelista, el cual era uno de los siete, posamos con él. Y éste tenía cuatro hijas, doncellas, que profetizaban. Y parando nosotros allí por muchos días, descendió de un profeta, llamado ; Y venido á nosotros, tomó el cinto de , y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el íritu : Así atarán los íos en al varón cuyo es este cinto, y le entregarán en manos de los . Lo cual como oímos, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese á . Entonces respondió: ¿Qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón? porque yo no sólo estoy presto á ser atado, mas aun á morir en por el nombre del Señor ús. Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor. Y después de estos días, apercibidos, subimos á . Y vinieron también con nosotros de algunos de los discípulos, trayendo consigo á un ón, Cyprio, discípulo antiguo, con el cual posásemos. Y cuando llegamos á , los hermanos nos recibieron de buena voluntad. Y al día siguiente entró con nosotros á , y todos los ancianos se juntaron; A los cuales, como los hubo saludado, contó por menudo lo que había hecho entre los por su ministerio. Y ellos como lo oyeron, glorificaron á , y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de íos hay que han creído; y todos son celadores de la ley: Mas fueron informados acerca de ti, que enseñas á apartarse de és á todos los íos que están entre los , diciéndoles que no han de circuncidar á los hijos, ni andar según la costumbre. ¿Qué hay pues? La multitud se reunirá de cierto: porque oirán que has venido. Haz pues esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen voto sobre sí: Tomando á éstos contigo, purifícate con ellos, y gasta con ellos, para que rasuren sus cabezas, y todos entiendan que no hay nada de lo que fueron informados acerca de ti; sino que tú también andas guardando la ley. Empero cuanto á los que de los han creído, nosotros hemos escrito haberse acordado que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo que fuere sacrificado á los ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicación. Entonces tomó consigo aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos. Y cuando estaban para acabarse los siete días, unos íos de , como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo y le echaron mano, Dando voces: Varones , ayudad: Este es el hombre que por todas partes enseña á todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y además de esto ha metido en el templo, y ha contaminado este lugar santo. Porque antes habían visto con él en la ciudad á Trófimo, Efesio, al cual pensaban que había metido en el templo. Así que, toda la ciudad se alborotó, y agolpóse el pueblo; y tomando á , hiciéronle salir fuera del templo, y luego las puertas fueron cerradas. Y procurando ellos matarle, fué dado aviso al tribuno de la compañía, que toda la ciudad de estaba alborotada; El cual tomando luego soldados y centuriones, corrió á ellos. Y ellos como vieron al tribuno y á los soldados, cesaron de herir á . Entonces llegando el tribuno, le prendió, y le mandó atar con dos cadenas; y preguntó quién era, y qué había hecho. Y entre la multitud, unos gritaban una cosa, y otros otra: y como no podía entender nada de cierto á causa del alboroto, le mandó llevar á la fortaleza. Y como llegó á las gradas, aconteció que fué llevado de los soldados á causa de la violencia del pueblo; Porque multitud de pueblo venía detrás, gritando: Mátale. Y como comenzaron á meter á en la fortaleza, dice al tribuno: ¿Me será lícito hablarte algo? Y él dijo: ¿ griego? ¿No eres tú aquel que levantaste una sedición antes de estos días, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores? Entonces dijo : Yo de cierto soy hombre ío, ciudadano de , ciudad no obscura de : empero ruégote que me permitas que hable al pueblo. Y como él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho grande silencio, habló en lengua hebrea, diciendo:

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