Judges 7:5

“Entonces llevó el pueblo á las aguas: y Jehová dijo á Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquél pondrás aparte; asimismo cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.”

Judges 7:5 — Reina-Valera 1909

Verse 5 of 25 in Judges chapter 7 — Reina-Valera 1909. Read it in context below, with maps, timelines and thematic connections beside the text.

Judges 7 — full chapter (Reina-Valera 1909)

LEVANTÁNDOSE pues de mañana , el cual es ón, y todo el pueblo que estaba con él, asentaron el campo junto á la fuente de : y tenía el campo de los al norte, de la otra parte del collado de , en el valle. Y á dijo á ón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo dé á los en su mano: porque no se alabe contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de . Y volviéronse de los del pueblo veintidós mil: y quedaron diez mil. Y á dijo á ón: Aun es mucho el pueblo; llévalos á las aguas, y allí yo te los probaré; y del que yo te dijere: Vaya este contigo, vaya contigo: mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo, el tal no vaya. Entonces llevó el pueblo á las aguas: y á dijo á ón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquél pondrás aparte; asimismo cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fué el número de los que lamieron las aguas, llegándola con la mano á la boca, trescientos hombres: y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces á dijo á ón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré á los en tus manos: y váyase toda la gente cada uno á su lugar. Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, y sus bocinas, envió á todos los cada uno á su tienda, y retuvo á aquellos trescientos hombres: y tenía el campo de án abajo en el valle. Y aconteció que aquella noche á le dijo: Levántate, y desciende al campo; porque yo lo he entregado en tus manos. Y si tienes temor de descender, baja tú con tu criado al campo, Y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campo. Y él descendió con su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo. Y án, y , y todos los orientales, estaban tendidos en el valle como langostas en muchedumbre, y sus camellos eran innumerables, como la arena que está á la ribera de la mar en multitud. Y luego que llegó ón, he aquí que un hombre estaba contando á su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campo de án, y llegaba á las tiendas, y las hería de tal manera que caían, y las trastornaba de arriba abajo, y las tiendas caían. Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de ón hijo de , varón de : Dios ha entregado en sus manos á los con todo el campo. Y como ón oyó la historia del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campo de , dijo: Levantaos, que á ha entregado el campo de án en vuestras manos. Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dió á cada uno de ellos bocinas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. Y díjoles: Miradme á mí, y haced como yo hiciere; he aquí que cuando yo llegare al principio del campo, como yo hiciere, así haréis vosotros. Yo tocaré la bocina y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las bocinas alrededor de todo el campo, y diréis: ¡ á y ón! Llegó pues ón, y los cien hombres que llevaba consigo, al principio del campo, á la entrada de la vela del medio, cuando acababan de renovar las centinelas; y tocaron las bocinas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos: Y los tres escuadrones tocaron las bocinas, y quebrando los cántaros tomaron en las manos izquierdas las teas, y en las derechas los cuernos con que tañían, y dieron grita: ¡La espada de á y de ón! Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo: y todo el campo fué alborotado, y huyeron gritando. Mas los trescientos tocaban las bocinas: y á puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el ejército huyó hasta -sitta, hacia , y hasta el término de -mehola en . Y juntándose los de , de í, y de , y de todo és, siguieron á los . Gedeón también envió mensajeros á todo el monte de , diciendo: Descended al encuentro de los , y tomadles las aguas hasta -bara y el án. Y juntos todos los hombres de , tomaron las aguas de -bara y el án. Y tomaron dos príncipes de los , Oreb y : y mataron á en la peña de , y á lo mataron en el lagar de : y después que siguieron á los , trajeron las cabezas de y de á ón de la otra parte del án.

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